CRÓNICA: Anorexia a consecuencia del bullying
José es
un adolescente de 14 años. A los 10 años sufrió de acoso escolar provocando en
él un trastorno alimenticio llamado anorexia.
| José junto a su mamá en una actividad del Centro Médico Ocupacional CIABU |
Es lunes por la mañana, José se
conecta vía zoom para escuchar su primer turno de la semana de psicólogos y
recibir su terapia. Debido a la pandemia, las charlas las realiza de manera virtual. Desde octubre del 2018, asiste al Centro
Médico Ocupacional CIABU, en donde son especialistas en el tratamiento de los
trastornos alimenticios como lo son la anorexia y la bulimia.
Como a
muchos de los pacientes, la anorexia, la depresión y los intentos de suicidio
lo han llevado hasta este lugar. Actualmente se encuentra en la fase
intermedia, aún tiene las secuelas de la enfermedad. Su familia tuvo que pasar
por momentos difíciles, las deudas aumentaban y José se resistía a recibir
ayuda. “Mis hijos mayores tuvieron que dejar la universidad, cada vez que
tocaba ir a consulta era una lucha interminable, José no quería ir y nos
amenazaba con suicidarse si seguíamos insistiendo”, comenta sollozante
Rocío, su mamá.
...
José
Luis Martínez Valdivia nació en la ciudad de Lima. A los 5 años su familia se
traslada a Trujillo por motivos de trabajo de su papá. Allí creció, junto a sus
cuatro hermanos, con los dos primeros la diferencia de edad es amplia, pero con
el penúltimo solo 6 años. Su padre, Don Julio Martínez, trabaja desde hace 30
años como administrador de una empresa de construcción y su madre Rocío
Valdivia, es ama de casa.
En
los primeros años de primaria José, era un niño con buenas calificaciones,
responsable y muy alegre. Estudió hasta 4to en el Colegio Santa María y José. “Era
muy aplicado, se llevaba muy bien con sus compañeros”, expresa Miss
Silvia, quien fue su maestra.
José
y su familia regresaron después de 4 años a Lima. Su padre iba a trabajar en la
construcción del metro.
Cursó
el 5to grado de primaria en el Colegio María Goretti, en este nuevo colegio tuvo
que lidiar con el acoso escolar de sus compañeros por su contextura gruesa.
Todos los días lo molestaban, le ponían apodos. Nadie se acercaba a él, en su
salón lo marginaban.
Cansado
de tanto acoso José empezó a buscar en internet tips para bajar de peso y no
engordar.
Su
familia empezó a ver algunos cambios que hacían sospechar que algo pasaba. “Ya no comía como antes, se le veía sin
apetito, y en las tardes subía y bajaba las escaleras cinco veces seguidas,
todos los días”, comenta Luiggi, el penúltimo de sus hermanos.
Primeros síntomas
Su
cuerpo ya no era el mismo, comenzó a bajar de peso muy exageradamente. La
familia pensaba que era por su edad, que estaba en pleno desarrollo. “Mi
hijo el mayor era gordito, pero cuando tenía 11 años se dio su estirón y
pensamos que José estaba así por lo mismo”, comenta Rocío, su mamá.
“No quería recibir ayuda, cuando le queríamos llevar para que lo traten hacia berrinches y pataletas, nos amenazaba con suicidarse si lo seguíamos molestando”
Los
padres de José se preocupan por el físico de su hijo y lo llevan al médico y
tras varios exámenes le diagnostican que tiene anorexia “No lo podía creer, abracé a mi
esposa y me puse a llorar con ella. Me sentí mal por no haber estado en los
momentos que mi hijo me necesitaba”, expresa con lágrimas en los ojos
Julio, su papá.
José
pensaba que todos estaban en su contra. “No quería recibir ayuda, cuando le
queríamos llevar para que lo traten hacia berrinches y pataletas, nos amenazaba
con suicidarse si lo seguíamos molestando”, comenta Marlene, su
abuelita.
…
Una
persona que tiene este trastorno no se cura de la noche a la mañana, tiene que
pasar por varios tratamientos, que si no se realizan puede hacerlo recaer y
atentar con su vida.
José
tuvo que dejar el colegio hasta que se recupere emocionalmente y físicamente.
Prevenir antes que lamentar
Los
padres deben estar más pendiente de sus hijos, más ahora que vivimos en una era
moderna y digital, donde el ciberacoso, el acoso escolar y los estereotipos del
cuerpo perfecto abundan en la vida de la mayoría de adolescentes.
¿Qué pueden hacer los padres de una persona afectada por esta enfermedad?
En el momento que los padres se enteran que sus hijos padecen este trastorno de conducta alimentaria aparecen muchos miedos, incertidumbres, angustias,
sentimientos y emociones difíciles de manejar. También se plantean muchas preguntas:
¿Qué puedo hacer yo para ayudarle?, ¿Por qué le ha pasado esto?, ¿He hecho algo
mal?, ¿Dónde podemos pedir ayuda?, ¿Cómo se curan estos trastornos?. Lo que se debe hacer es:
- Recibir información sobre la enfermedad: conocer la enfermedad, factores relacionados con la aparición y el mantenimiento de estos trastornos, tratamientos disponibles.
- Recibir apoyo emocional: El hecho de que la familia reciba ayuda para manejar y gestionar sus emociones y preocupaciones favorece un buen pronóstico en el proceso de recuperación de la persona afectada.
- Escucha activa: Es la habilidad de ser empático, ponerse en el lugar de persona, ser comprensivo con sus sentimientos, pensamientos y emociones. Permite una comunicación más cercana y positiva, y favorece que la persona afectada se sienta apoyada.

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