PERFIL: Artesano de corazón



“La artesanía es mi todo, es mi pasión, me permite sacar mi creatividad sin límites” 

Luis Felipe y su compañera de vida Doña Vilma

A 12.2 km de la ciudad de Trujillo, se ubica Las Lomas de Huanchaco. En este centro poblado, en una casa construida de materiales rústicos, amplia y con bastante luz natural vive Luis Felipe Morey Villacorta, un artesano muy diferente de los demás. En sus manos, la mitad de una calabaza y un pedazo de cuero pueden convertirse, en cuestión de horas, en un objeto original, bello y ecológico.

Loretano de nacimiento pero trujillano de corazón, tiene 67 años, llenos de experiencias y vivencias. Carismático y auténtico, le gusta contar sus anécdotas a los demás. Siempre lo ves vestido de manera casual, tomando una taza de café o comiendo una barra de chocolate amargo, su dulce favorito.

Morey aprendió la artesanía gracias a Marta, una indígena secoya que le enseñó a elaborar collares y pulseras de huayruro. Ella trabajaba como nana en su casa y lo instruyó de los secretos de la artesanía, además de contarle las historias y leyendas de su pueblo.

Las enseñanzas de Marta fueron fundamentales. Las perfeccionó luego en el colegio, en los talleres de meditación, a donde iban a parar los estudiantes que se portaban mal o no cumplían con las exigencias académicas. Allí, Morey pudo sacar a flote su talento, su fuerza creativa y todo lo que su nana le había enseñado acerca de la artesanía.



Luis Felipe junto a su esposa Vilma, con quien lleva 45 años de casados y tienen tres hijos, iniciaron en el rubro de la artesanía haciendo carteras de cuero con wingo, un fruto oriundo de la selva.

Sus carteras fueron la sensación en Iquitos, llegando a las fronteras de Brasil y Colombia.

¨Nuestro producto final era bueno, tuvo bastante acogida en Iquitos, pero nos dimos cuenta que no resistía mucho tiempo. Se rompía con facilidad¨, comenta Luis Felipe.



Los esposos por un problema de salud tuvieron que emigrar a Trujillo, en esta ciudad habitan desde hace 20 años. Aquí conocieron a Freddy, quien en ese entonces era alcalde del trópico y había asistido a una feria donde estaban Felipe y Vilma. Él se quedó impresionado por las carteras que habían elaborado con el wingo.

En la conversación que tuvieron le comentaron que tenían un problema con este fruto, no era muy resistente y se rompía con facilidad. Freddy les dijo que acá había un fruto ancestral llamado checo o mate muy parecido al wingo y que haría a sus productos más compactos.

“Freddy después de la feria nos llevó a su casa de campo, y nos enseñó la semilla del checo y nos dijo que no nos preocupemos porque tenía un espacio libre para poder sembrar el fruto. Al día siguiente, nos reunimos con unos biólogos que nos enseñaron una técnica para que los frutos salgan de buena calidad. Utilizamos la técnica de la polinización cruzada, así logramos obtener mates más resistentes y que se puedan trabajar”, comenta Felipe.



Si bien los mates burilados, hechos a base de los frutos de la calabaza, son famosas artesanías ornamentales, la propuesta de Luis Felipe es totalmente diferente al crear piezas utilitarias como bolsas, carteras y hasta porta celulares.

“Nosotros le hemos dado al checo o mate un valor agregado muy diferente a lo que otros artesanos le dan. Son modelos únicos, que en ningún otro sitio lo vas a encontrar. Son originales y ecológicos. Las primeras carteras al principio nos costaron un poco, pero con paciencia y constancia hemos ido mejorando y perfeccionando la técnica”.

Algunos de los modelos de carteras hechos a mano por Luis Felipe



Trabajar como artesano en otra ciudad, al inicio no es fácil. Eso lo sabe muy bien Felipe y su esposa.

“Habían gente ignorante que se mofaban de nuestros productos, por la forma como lo elaborábamos. Un día en una feria una señora agarró uno de nuestros modelos de carteras y empezó a reírse. Yo al ver esta actitud solo atiné a decirle: “Sin tenerlo te da felicidad, a tal punto de reírte. Teniéndolo en tus manos vas estar feliz toda tu vida”.

Luis Felipe y su esposa hacen caso omiso a este tipo de comentarios que hasta ahora siguen escuchando. “Nos resbala como el aceite y como dice el dicho tu envidia es mi progreso”, expresa Doña Vilma.



Luis Felipe es un hombre apasionado por lo que hace. Cada cartera está inspirada en la naturaleza. Siempre busca innovar, cada año crea nuevos modelos de acuerdo a las tendencias.

“La artesanía es mi todo, es mi pasión, me permite sacar mi creatividad sin límites”, expresa con emoción.



Luis Felipe ha recibido varios premios y reconocimientos, logrando el año 2009 ser reconocido como maestro regional de La Libertad en artesanía por sus trabajos creativos y novedosos.

El año 2019, fue reconocido como el mejor artesano del año, otorgado por la Cámara de Comercio de La Libertad.

“Nos sentimos orgullosos de todos los logros que está teniendo nuestro padre, que a pesar de los obstáculos que se le pusieron en el camino, ha seguido para adelante con esfuerzo y dedicación. Logrando conseguir importantes premios y reconocimientos”, comentan los hijos de Luis Felipe.



Luis Felipe empieza el día desde muy temprano, está despierto desde la 5 de la mañana. Se levanta a tomar un poco de agua y enciende la televisión para mirar las últimas noticias del día.

A las 6 en la cocina le espera un rico banquete para desayunar, preparado por Doña Vilma. Un vaso de jugo de papaya y huevo a la copa (semicosido), un par de tostadas y lo que no debe faltar en su desayuno, una taza de café pasado.

Después del desayuno y una charla amena con su esposa se dirige a su taller a agarrar lápiz y papel y realizar los primeros bocetos para realizar una novedosa cartera de checo, que será la sensación en las ferias que participe.

Le muestra la idea que tiene para el nuevo modelo a su esposa, ella le da algunas recomendaciones para que el producto quede mejor y empiezan a trabajar.

El primer paso, es el corte que al abrirlo bota un olor característico y llamativo, “Es el aliento de la pachamama”, comenta Luis Felipe. El segundo paso, es la limpieza del checo, en donde se saca las semillas y todo lo de adentro de este fruto hasta que quede una textura suave y lisa. El tercer paso, es unir el cuero con el mate y coserlo, de esta parte se encarga Doña Vilma quien se ha convertido en una experta haciendo este proceso. En el penúltimo paso, se escoge un dibujo que será plasmado en el cuero, esta parte ahora lo realiza la menor de sus nietas quien es como Picasso dibujando. El último paso son los acabados que se le agrega a la cartera como la correa de cuero y el broche, que está confeccionado a base de cuerno de toro.

De esta manera, es como Luis Felipe logra crear un producto muy innovador, hecho 100% a mano.

“Me da mucho gusto que mis nietos, empiecen a involucrarse en la elaboración de las carteras. Quien sabe de repente ellos en un futuro puedan continuar con el legado del abuelo”, comenta emocionada Vilma.

A las 6 de la tarde, los esposos como ellos dicen cierran la chingana, hasta el día siguiente, que continuarán con la producción. Cenan y ven un rato la televisión hasta que el sueño les gane.

El maestro Luis Felipe, como le dicen los amigos y quienes lo conocen nos enseña que en la vida todo es posible, siempre y cuando le pongas mucho esfuerzo, dedicación y perseverancia. Hay que creer en nosotros mismos y luchar por nuestros sueños, a pesar de las adversidades que se interponen en el camino.

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